Hola, ¿qué tal?
Bueno, antes que nada pedir disculpa por el retraso en esta entrada, tan esperada tras los acontecimientos; pero resulta que he tenido un fin de semana feliz, ajetreado y sorprendente.
Hace meses me enviaron la respuesta a una entrada mía tras una charla, en la que su autor insinuaba que "quería dar pena" (sic).
Parece obvio que las equivocaciones en la vida, sobre todo las que conducen al fracaso, llevan a perder el norte (sin contar una sinapsis alterada). Publicar gracietas sobre la violencia (ostias, vamos) no va más allá de una estupidez pueril que demuestra, reafirma, quién fue el culpable (así están como tal en el informe pericial) .
¿Saben lo que da pena...?, recurrir a chanchullos para salvar el culo porque la justicia iba a tocar en la puerta. Y tocó y lo sentó en el banquillo como denunciado.
Lo único que me ha hecho daño en esta vida, sinceramente, es el que le hayan deseado la muerte a mi hijo, eso sí duele.
Las ostias se encajan y se denuncian. Así que, bajando la pelota al suelo ya.