Mi agnosticismo en lo no empírico es manifiesto; incluso tras haber experimentado situaciones paranormales. Pero cuando recibes un WhatsApp de quien fuera (y es) la niña de mi hermana, 32 años fallecida, justo el día de su nacimiento, deseas en cierto modo que todo lo irreal sea tangible tal cual ella lo siente y vive, como si fuese aquella niña de siempre.

