Gaudí tuvo la desgracia de ser creyente y decía que su arte surgia de Dios (sic), pero Joan Llarch, un biógrafo, difundió que sus obras eran fruto del LSD. No lo desmintió y ha llegado a través de los haters y conspiranóicos (que los hay) con ese San Benito hasta la actualidad. En realidad Gaudí sólo tomaba café con leche y era odiado por Picasso (un dato curioso).
Paranóicos y odio van de la mano, ya saben.
Era un genio que empezó diseñando farolas y murió atropellado por un tranvía, desconozco si era su deseo, dejando una obra única.
